En
una agricultura de precisión es fundamental mejorar la calidad de diagnóstico
del funcionamiento hidráulico del suelo con la finalidad de elaborar
mejores estrategias de manejo. Además, es relevante encontrar indicadores
confiable y prácticos para el estudio de la evolución de los
suelos en general, y de la dinámica del agua edáfica en particular.
La medición de las propiedades físico - hídricas de un
suelo, permite conocer los cambios ocurridos como consecuencia de las diferentes
prácticas de manejo y cuantificar algunos índices de sostenibilidad
del recurso suelo
Para que un suelo tenga óptimas condiciones de funcionamiento para
el desarrollo de las plantas, debería presentar una estructura estable
capaz de permitirle al vegetal la expresión de su potencial de crecimiento,
sobre todo del sistema de raíces, sin impedimentos para la exploración
del mayor volumen de suelo posible. Ello implica: condiciones de superficie
con buena estabilidad de agregados para una correcta entrada y circulación
de agua y aire, y transferencia de calor en el suelo; buena capacidad de almacenaje
de agua y libre movimiento de la solución agua más nutriente
desde el suelo a la raíz y ausencia de limitaciones, ya sean genéticas
(naturales) o inducidas, en la profundidad del suelo para el desarrollo de
raíces.
Hay dos aspectos de importancia fundamental en el sistema productivo: el agua
y la fertilidad del suelo en unidades espaciales definidas. En los sistemas
de agricultura continua, el comportamiento hídrico asociado a las irregularidades
climáticas, determina una baja eficiencia en la captación y
almacenamiento del agua de lluvia, con la consiguiente y considerable disminución
en el nivel de cosechas. Por ello, se desarrollan metodologías y prototipos
de equipos de laboratorio y campo para la determinación de las propiedades
hidrodinámicas del suelo, dentro de las que se incluye la conductividad
hidráulica, el contenido de humedad, la capacidad de infiltración,
potencial hídrico, etc. con el objetivo puesto en la investigación,
transferencia y utilización de estos aportes tecnológicos, por
parte de investigadores, extensionistas, asesores privados y profesionales
de empresas y entidades de productores
Además, es de gran importancia conocer la cuantificación de
las variables que están interactuando en la relación suelo-agua-planta,
para lograr una gestión más eficiente de los cultivos.
Contar con herramientas para hacer un diagnóstico ágil, confiable
y de bajo costo, que nos permita evaluar las condición físicas
e hidrodinámicas del suelo, será de utilidad para saber hacia
donde nos encaminamos con la adopción de estas tecnologías.
Dentro de las variables de interés que se encuentran en la relación
suelo-agua-plata, se caracterizaran las siguientes propiedades hidrodinámicas
del suelo y señalando cuáles son los instrumentos que se utilizan
en la agronomía para su medición.
Algunas de estas variables son:
a) Conductividad Hidráulica (K): es una medida de la habilidad de un suelo de conducir agua bajo un gradiente de potencial hidráulico. Cuando se riega, la permeabilidad representa la facilidad de penetración del agua en el suelo y la rapidez con que avanza el frente de humectación. Sobre la permeabilidad influyen tres factores primordiales del suelo: la textura, la estructura y el contenido en materia orgánica. El instrumento utilizado para la medición de la permeabilidad se llama permeámetro.

Permeámetro
b) Infiltración (I): se refiere a la entrada del agua al perfil del suelo a través de la superficie del mismo. Mientras la velocidad de aporte de agua a la superficie del suelo sea menor que la infiltrabilidad, el agua se infiltra tan rápidamente como es aportada y la velocidad de aporte determina la velocidad de infiltración (o sea, el proceso es controlado por el flujo). Para la medición de la infiltración se utilizan un aparato conocido como cilindro infiltrómetro.

Infiltrómetro
c) Contenido de agua: El contenido de agua que presenta un
suelo en un momento determinado, depende de sus propiedades transmisivas y
de los gradientes hidráulicos, ambos aspectos condicionados por la
porosidad, asimismo posible de ser modificado por distintos factores.
La medición del contenido de agua del suelo tiene fundamental importancia
para el riego; con el fin de poder establecer la frecuencia de riego (¿cuándo
regar?) y la lámina de agua a reponer en el suelo durante el riego
(¿cuánto regar?); la forma más directa y confiable para
establecer la frecuencia y la lámina de riego es determinar el contenido
de agua que hay almacenado en el perfil del suelo en un momento dado. En condiciones
de campo, se requiere una medida directa del contenido de agua, o alternativamente,
la medición de un índice del contenido de agua.
El método más aceptado para determinar el contenido de agua
del suelo es el muestreo y posterior secado en estufa
a 105 ºC. Además, los "bloques
de Bouyoucos" ( bloques de resistencia eléctrica ) se utilizan
como método indirecto de determinación. La conductividad eléctrica
de los materiales porosos, como es el caso del suelo, varía con el
contenido de agua .
d) Potencial hídrico: Al conjunto de fuerzas que retienen
el agua del suelo se llama potencial total de agua. Tiene un sentido negativo
y es el responsable de las fuerzas de retención del agua dentro del
suelo, es igual al potencial matricial más el osmótico. El Potencial
matricial es debido a dos fuerzas, adsorción y capilaridad. La atracción
por adsorción se origina como consecuencia de superficie de sólidos
descompensados eléctricamente. Las moléculas del agua actúan
como dipolos y son atraídas, por fuerzas electrostáticas, sobre
la superficie de las partículas de los constituyentes del suelo.
Para la medición del potencial matricial se utilizan 2 instrumentos:
el tensiómetro y la placa
de presión de richards ( para ver la retención del agua
en el suelo)
Para medir el potencial total se usa un instrumento llamado sicometro.
A continuación, se muestran los distintos instrumentos con sus respectivos usos: